Alfileres y estrellas

Agosto 31, 2007

Conocí a una mujer

que una noche nublada

se clavó un alfiler

para ver las estrellas.

Si todo puede ser tan fácil,

si siempre puede ser tan fácil.

Me clavé un alfiler

para ver lo que ella,

me clavé una mujer

y ahora ya no sé,

y ahora ya no sé…

(Fantasma, Los Amores Ridículos)


Manías

Agosto 7, 2007

Se lavaba las manos constantemente. Eran manos de pianista sin piano, con dedos largos y uñas brillantes. Se dedicaba a hacer todo lo que un hogar requiere para ser considerado pulcro, pero sentía dentera al tocar. Se imaginaba todo tipo de bacterias y organismos microscópicos solapados sobre la mesa, la silla, la ventana… Su padre había sido médico. Dicen que no hay peor enfermo que un médico. Sólo ellos saben cuándo las cosas ahí dentro no van bien y, en una época en la que el catarro era un síntoma mortal, el médico era un hipocondríaco con títulos.

Heredó su hipocondría. Miraba constantemente sus manos y abría las puertas con los codos, pensando que así, los bichos insalubres se quedarían pegados en la parte trasera de su brazo. Al menos esa parte del cuerpo no tocaba su cara cuando se rascaba los ojos, se quitaba las legañas o hacía estallar alguna espinilla. Sus codos le abrían paso, eran como el cinturón de seguridad para el tacto. Sin embargo, olvidó tomar precauciones con el aire, con el paladar, con su propia sangre… Los bichos le crecieron dentro.