Hoy he limpiado las pelusas de ti que quedaban en mi habitación, he cambiado las sábanas por unas de dormir sola y he llevado a la tintorería algunos buenos recuerdos. Hoy quiero olvidar con cuidado, deshacerme de los objetos con marcas de dedos. Tiraría la cama por la ventana si ésta no midiera 1,35 y la ventana no diera a un patio interior.
Camino deprisa, con una mueca en la cara y con una bolsa repleta de recuerdos en las manos. Y en la tintorería:
— “Lo tendrá listo en diez días”.
— Vale gracias.
Otra vez a esperar… ¿alguien quiere una cerveza?
A ver si esta vez no quedan manchas…
Noviembre 19, 2007 a las 10:10 pm
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